Monday, July 11, 2005
ALGO PREVIO (de CRONICAS DE LA PARANOIA)
Lector: ¿Has pensado alguna vez que la imaginación es como el oxígeno? Este gas tiende a expandirse y favorece la vida, y el hombre lo mete en pequeños reductos como garrafas y cañerías con el pretexto de aprovechar su utilidad.
La libertad de imaginar es la madre del pensamiento activo, de la creación. No digo que vayas a pasarte la vida imaginando, por ejemplo, manzanas con forma de cubo, fáciles de apilar, o un sol azul, que iluminar un bosque constituído por manos humanas del tamaño de grandes árboles, que movieran sus dedos constantemente en un reclamo iningeligible; o que un viernes por la tarde se escucharan las arpas eólicas o el canto del zorzal... en Corrientes y Carlos Pellegrini. Ya dijo Kipling: "Si puedes soñar sin que los sueños imperiosamente te dominen/si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu motivo único..." ("If").
No obstante, la intención de las páginas que siguen es reconocer en su justo valor al libre juego de la imaginación, precioso para la salud del cuerpo y de la mente. Al imaginar sacamos de su encierro a lo más libre que hay en nosotros.
La mente en libertad puede proyectarse y volar hacia horizontes inexpresables. Eso produce mucho temor al hombre de nuestra cultura, ya que vive constantemente preocupado por el paso del tiempo, y po cómo canalizar su actividad imaginativa parq que le rinda mayor provecho material durante su paso por esta tierra.
El temor a imaginar es el temor a pensar, a crear, a decidir. Y entonces, cuando el hombre se ve obligado a hacerlo ("El hombre está condenado a ser libre", Sartre, El Ser y la Nada, pág. 515) muchas veces no es capaz de soportar esa responsabilidad, y busca transferírsela a los demás en base a los argumentos más descabellados con tal de justificar sus actos, sobre todo ante sí mismo.
Erich Fromm, en El Miedo a la Libertad, da un buen ejemplo en el capítulo IV, al final, cuando habla de que "el hombre no puede sobrellevar la carga que le impone la libertad de"; dice que "Las principales formas colectivas de evasión en nuestra época están representadas por la sumisión a un líder, tal como ocurrió en los países fascistas, y el conformismo compulsivo automático que prevalece en nuestras democracias". El capítulo V, habla primordialmente del "Autoritarismo", que es una de las principales formas de evasión.
Los personajes de la última parte de este breve libro, si bien tienen las tintas un poco cargadas, se ubican - o llevan la intención de ubicarse - con total claridad en determinados módulos de nuestra cultura, y si tú, querido lector, te sientes identificado con alguno de ellos, no lo tomes amal, pero deberías ver a un terapeuta...
El Autor
Totalmente Irresponsable.
B A B E L
Metaforismos
El repicar de las campanas salpicaba de alegría el rosa del amanecer.
Los niños marchaban apurados camino de la escuela, trazando fórmulas matemáticas con el movimiento de sus piernas.
El viento peinaba los árboles del bosque, quitándoles el sueño de la noche, y el sol les lavaba las sombras, par aque empezaran bien el día.
Al salir el sol, su luz hacía comprender las cosas, y la realidad asumía su forma definitiva.
El sol era un gran desayuno caliente en la mañana helada.
Los altos álamos miraban lánguidamente pasar el camino, como solteronas nostálgicas.
El tañido de la campana sembraba soledad en la tarde de invierno.
Las sombras de la noche hacían relativas la realidad, las medidas y las formas.
En la noche helada, las estrellas miraban los actos de los hombres con ojos críticos.
Luego de la noche, con el sol, se puede conocer la edad real de las mujeres, la calidad de la ropa, y la veracidad de las palabras.
DE LA AMBIGUEDAD DEL IDIOMA
Para expresar una idea o un sentimiento, uno debe utilizar el lencuaje de los demás, ya que para comunicarse el hombre necesita de una clave que sea conocida por el que habla o escribe y por el que escucha o lee. Y a ella debe ajustar su expresión.
Por eso mismo si uno quisiera expresar exactamente su pensar o sentir tendría que inventar las palabras, debería disponer de un idioma propio. Pero si el idioma es comunicación, para que alguien comprendiera su intención, uno debería enseñarle ese idioma, y a partir de ese momento éeste dejaría de pertenecerle, y así sucesivamente hasta el infinito.
Yo, hasta ahora, he inventdo pocas palabras. He tenido ganas de inventar más, pero he preferido adaptarme al lenguaje de los demás por dos razones: La primera, que las lenguas existentes se aproximan bastante con su capacidad de definición a lo que yo he querido expresar, y en segundo lugar me parece un poco presuntuoso de mi parte pretender que el resto de la sociedad se ponga en la tarea de aprender mi propia lengua, ya que después de todo, el que escucha o lee nunca percibe exactamente lo que quiere transmitir el que habla o esc4ribe, sino que lo enriquece con sus spropias vivencias, hasta el punto de explicarle al dicente o autor lo que quiso decir. Un ejemplo muy claro de esto es el Jonás del cuento de Camus, que cayó desmayado luego de escribir en el techo "solidaire ou solitaire", ya que todos pretendían hasta el agotamiento explicarle qué había querido expresar en los cuadros que había pintado.
RELOJERIAS
El Tiempo es una cosa que da vueltas en el reloj.
(Cuando escribí esto, aún no se habían inventado los relojes digitales).
Era llano como las nueve y cuarto.
Cuando las nueve y cuarto y las tres menos cuarto se van a visitar, siempre se desencuentran.
Era obtuso como las once y veinte.
Las doce es una hora de ceño fruncido y gesto adusto.
No hay nada tan alicaído como las seis y veinticinco.
Ni tan pesimista como las seis y media.
El reloj brindaba hospitalidad con las diez y diez de sus brazos.
Las ocho y veinte son un señior con bigotes.
Era astuto y sigiloso como las doce menos cinco.
El reloj es una sucesión de infinitos ángulos. Es decir, infinitos no. Hay unseñor que dice que son exactamente ciento veintinueve mil seiscientos.
Es curioso cómo los ángulos se parecen a los hombres:
Agudos unos,
obtusos otros,
rectos los menos,
llanos los más.
Un ángulo convexo es un ángulo que antes era infiel.
(O es todo lo que hay alrededor de unángulo cóncavo).
No hay nada más femenino que la una.
Las ocho parecen un burgués bajito haciendo el saludo fascista.
Las siete se mueren de languidez esperando que sean las siete y media, para apoyarse en el minutero.
Las siete menos veinte. Una navaja de afeitar a medio abrir.
(¿Se acuerdan de las navajas de afeitar?)
Las tres: A la torta del reloj le falt un pedazo.
Había un reloj tan egoísta, que en vez de dar las horas las prestaba.
El reloj de sol suspira, porque de noche se convierte en reloj de luna.
Aquel reloj de arena tenía un secreto: Una vez lo habían usado para hervir un huevo.
La luna es un reloj sin agujas. Por eso la prefieren los enamorados. Para ellos, el tiempo no existe.
El reloj es el corazón de los hombres de negocios. Bueno, tic-tac, hace...
Por eso no tienen reloj los poetas.
Reloj de sol: Un ángulo consigo mismo.
Probado: Cleopatra nunca tuvo una clepsidra digital.
Tontería del hombre: Pretender medir el tiempo, como si éste transcurriera.
Los que transcurrimos somos nosotros.
Once de Julio, basta por hoy, NULLA DIE SINE LINEA. A bientôt. JUAN CARLOS
