Tuesday, July 26, 2005
V I N O
Beberé un vaso de vino, un vaso de este magnífico licor padre de la inspiración, rojo como la sangre. ¡Qué placer sentir que mientras su sabor llena la boca y su calor enciende el pecho y calma al estómago, el glorioso espíritu atraviesa el paladar y llega a la cabeza! ¡Bebamos otro vaso de esta miel creadora! De este néctar sombrío, de ese sol encerrado en la botella. Años hemos estado cada cual en su recipiente, tú en el vidrio fresco, en la sombra mansa del reposo. Yo en la pesada envoltura de la carne; ahora somos uno. Estamos íntimamente entremezclados, y mi espíritu fluye en tí del mismo modo que el tuyo va llenando mi ámbito, y nos consumimos mutuamente en esta comunión excelsa y trascendente, en la que los dos somos una sola esencia. Te miro y noto que tú te consumirás antes de que yo vacíe todo lo que tengo. Veo que tu luz se va apagndo como se extinguieron las lámparas del fuego sagrado en los templos de la antiguedad. Yo permanezco inalterado, con mi fuego implícito dispuesto a estallar en mil incendios, con mi energía lista para saltar en mil estallidos, con la fuerza de mil potros salvajes, solamente dependiente de mi propio volumen y de tu inspiración. No me consumas si no piensas que vas a crear algo realmente valioso. Yo tampoco puedo desperdiciarme. Estás sentado frente a mí con los ojos vidriosos; ya no puedes expresar todo lo que sientes. En realidad advierto que tampoco sientes nada. Tu mano ha dejado caer el vaso que contenía parte de mí, olvidándote de todos los adjetivos conque me adornaste hace apenas unos instantes. Arrojándome como si yo, mi magnífica sangre trascendente, mi miel creadora, mi néctar sombrío, fueran algunos de los sucios humores de tu cuerpo. Te miro desde mi continente de cristal pensando con alivio que aún estoy aquí dentro, si bien reducido a la mitad de mi volumen primitivo, pero con posibilidades de encontrarme aun con otra mente más alta, de conjugar mi espíritu con otro más evolucionado y creador, y no el tuyo, hombre mediocre.
(De "De Adán a Frankenstein", Corregidor, 1994).
