Sunday, September 11, 2005
Pensamientos de 1967 (38 años atrás)
DEL ASOMBRO POR LO COTIDIANO
Del asombro hacermos algo maravilloso e inalcanzable, y con toda vanidad lo consideramos perdido. Perdido después de haber desgastado nuestro espíritu con la enajenación que produce el famoso "roce con nuestros iguales", la locura que significa vivir en comunidad sin saber hacerlo.
Esta etapa de nuestra historia nos encontró viviendo en cuevas. "Evolucionamos" constituyendo - por razones puramente económicas - lo que dio en llamarse una sociedad.
Ahora estamos nuevamente viviendo en cuevas, pero mucho peores que las primeras, porque están dentro de nosotros mismos, porque son negros agujeros donde se encierra nuestra alma, mientras que por fuera fingimos preocuparnos por la salud del prójimo.
Llevamos bien altas las banderas de ceniza.
Con vistosos caracteres de plástico, en los que se lee:
"Dios, Patria, Hogar, Unicef..."
Cantamos loas a la gente que piensa, a la gente que siente,
o que dice que siente,
pero lo hacemos por medio de la gente que cobra para cantar loas,
porque ¿Qué dirían - los demás - de nosotros, si nos sorprendieran cantando en la calle?
Qué diría su vecino, ése, el del departamento de enfrente, si un día usted, en vez de refunfuñarle "Buennññfff" al recoger el diario, o la leche, o al volver del incinerador, le dice: "Hoy es un día maravilloso, amigo, venga un abrazo, y lo invito al zoológico, o a que charlemos sobre la última pelea de Monzón...
Lo más probable es que ql volver del fortísimo shock que sus palabras le provocaran, lo mire extrañado, y muy nervioso, le conteste tartamudeando:" eee... nno, gracias, mi señora... mmmgñññ... ¿sabe?" y cierre violentamente la puerta, o huya por el pasillo pensando sinceramente que Vd. está loco, o es un pobre idiota, por haber pretendido hablar de igual a igual con otro ser humano que habita a un metro y medio de su guarida, que habita en la cueva de enfrente, a miles de kilómetros de distancia social... sin tabúes, mitos ni rituales...
Están el bien y el mal.
El bien y el mal individual, y el bien y el mal colectivo, que son distintos.
Está el bien y el mal social, el bien y el mal económico, el bien y el mal político, y el bien y el mal religioso.
Los bienes y los males.
Sólo que el hombre, así, con minúscula, no tiene - por lo general - capacidad (o coraje) para el análisis.
Muchos hombres se colocan a sí mismos la Hache Mayúscula, y muchos hombres colocan a determinados otros la citada Hache.
Pero ésta no tarda en deteriorarse, y se cae.
La verdadera Hache Mayúscula no es de quita y pon, sino que le crece al Hombre Verdadero, y no se le cae ya más.
Busquemos al Hombre Verdadero.
Animémonos a buscarlo.
¿Nos animaríamos?
...¿y después?
********************************* Gral.Pacheco, 1967
